Lo siguiente es una experiencia personal que tuve recientemente debido a una delicada situación que enfrenté con mi madre, mi familia y conmigo mismo. “La llamada de media noche, a la que le tememos…”
A primera hora de la mañana este miércoles 18 de Junio, justo el día de la luna llena del mes, recibí un mensaje telefónico durante una reunión en mi trabajo. Mi hermana me informaba que mi madre había sido hospitalizada de emergencia a primeras horas de la madrugada. Aunque antes de revisar mis mensajes telefónicos, la intuición me dictaba algo de esa naturaleza, aun el siempre-presente shock inicial de la noticia nunca falla…ese momento donde todo parece subreal, donde el tiempo se detiene y la mente frena todo para absorber el impacto y significado de lo que acaba de registrar. Rápidamente organizé mi plan de acción, aquel donde tus entrañas te dicen que todo se puede ir al diablo y tienes que reunirte lo mas pronto posible con aquella persona que te trajo al mundo y quien ahora te necesita mas que nada. En cuestión de minutos y después de algunas urgentes llamadas viajaba hacia Los Ángeles.
“Un viaje donde el silencio reina…”
Por casi las seis horas que se demoran en un viaje por tierra hacia la costa oeste desde Phoenix, el silencio reinaba (aunque mi novia Kerry me acompañaba). Un sin numero de pensamientos me cruzaban la mente…las nostálgicas memorias del viejo pueblo con mis padres, de mi madre cuidándome a cada momento durante mis travesuras de mi niñez, de los viajes de 24 horas por tierra desde el pequeño poblado hasta la megatropolis de Los Ángeles que solíamos hacer durante los veranos para visitar a familiares y parientes, los recorridos a caballo con mi padre para revisar el ganado, y también esos pensamientos de origen innato que te hacen figurar lo peor de la situación. Cabe por mencionar que el desierto es un lugar mágico aquí en el suroeste…en estos momentos de crisis me recordaban que tan preciada y maravillosa es la vida…sus arenas y suelos rocosos con temperaturas que coquetean con los 150 grados Fahrenheit sostienen vegetación que en realidad son casi un verdadero misterio de la ciencia con su forma tan inusual y hostil a primera vista. Esto era lo único que me provocaba un poco de paz y tranquilidad durante este largo viaje. Si…el devoto biofilico, por naturaleza, se enfoca en los sistemas vivientes hasta en los peores momentos.
“El sentir de incapacidad de no poder hacer nada”
Arribando a la ciudad de Los Ángeles me topé con la icónica bienvenida de un trafico fatal. El masivo sistema de transito y sus océanos de coches por doquier hacían sentir que jamás llegaría a mi destino. Tiempo después hablaba con mi hermana en el patio del hospital sobre la condición de mi madre. Minutos después, entré a su habitación en la unidad de cuidado intensivo. Aunque mi madre se mostraba fuerte y sonreía como siempre, como si nada hubiera pasado y si algo pasó deseaba comunicarme que no es nada de que preocuparse… yo sabía que estaba muy débil, que sus signos vitales estaban inestables y que sus ojos mostraban un estado muy preocupante. En ese momento sentí una incapacidad increíble de no poder hacer nada por ella…vividamente recordé aquella mañana de navidad cuatro años atrás donde mientras hablaba por teléfono con mi madre (yo en Phoenix y ella en el viejo pueblo), mi papá sufrió un ataque cardiaco que eventualmente le causo la muerte al próximo día. Un momento verdaderamente aterrador donde escuchaba los gritos de mi hermano y mi madre pidiendo auxilio y yo a mas de 500 millas de distancia con la línea telefónica abierta como única forma de conección. Pero hoy era todo sobre mi madre, se requería ser muy fuerte y casi indiferente a las preocupaciones y sentimientos propios…la viejita que siempre ha sido un pilar solidó de fortaleza e independencia y una persona que ha trabajado como pocos, hoy se encontraba débil, agotada, y su espíritu fragmentado. Horas mas tarde era tiempo de retirarnos de su lado, dejarla dormir y reposar un poco. De nuevo…los pensamientos innatos…tenía pavor de retirarme de su lado, mientras caminaba de espalda hacia el pasillo del hospital le miraba intensamente sus ojos y trataba de darle fuerza y asegurarle que estábamos allí con ella aunque a unos metros de distancia.
“Mis oraciones y plegarias al todopoderoso: un dormir despierto.”
Esa primera noche no recuerdo haber dormido…mi ambiente personal era tan denso que casi podía escuchar mis silenciosas oraciones y plegarias…un dormir despierto. A primera hora por la mañana, fuimos al hospital de nuevo. Mamá se encontraba despierta y se aparentaba un estado mucho mejor. El dormir parecía haberle caído muy bien…una muy buena nota ya que por la tarde la llevarían a otro sitio del hospital para hacerle unos estudios y era necesario que estuviera lo mas reposada posible. Susan, la enfermera a cargo, me informó los procedimientos que harían mas tarde para determinar que se podía hacer por mamá. Tiempo mas tarde…ya por la hora de la merienda, llegué hasta su habitación para verla de nuevo e investigar lo de los estudios. Para mi sorpresa, mamá había reaccionado negativamente a la anestesia que se le administró para uno de sus estudios…fueron momentos muy difícil ver a mi madre en un estado agitado, desesperante, alterado y de dolor hablando incoherencias de su niñez, de sus dolencias, de casi cualquier tema. Con un tono de pánico en mi de voz, llame de inmediato a mi hermana ya que yo no lograba tranquilizar a mamá. La pobre permaneció en ese estado hasta quedarse dormida del cansancio. De nuevo, esa noche me fue muy difícil dormir…imaginándome lo peor y deseando lo mejor…me costaba muchísimo en mi cuerpo física y emocionalmente mantener ese optimismo que me atribuyen los que me conocen.
“El teléfono no timbró…”
Al siguiente día…y a primera hora de la mañana me sentí tranquilo al ver que no tenia ninguna llamada en mi teléfono…llegué a su habitación tan pronto como pude. Mi madre estaba ya despierta y mucho mas relajada que la noche anterior…casi como si nada hubiera sucedido. Para entonces el resto de la familia junto con parientes y familiares, ya estaban en la sala de espera del hospital. Este día se le había agendado a mamá una intervención quirúrgica para implantarle un marcapasos con el fin de ayudarle a regular su corazón. Al cerrar del día nos enteramos que la operación había sido pospuesta para el Lunes debido a la falta de disponibilidad del doctor cirujano en jefe. Me provocaba demasiada angustia saber que mamá tenia que pasar el fin de semana en la unidad de cuidado intensivo…sabiendo lo mucho que ella deseaba volver a casa.
“El día mas largo del año”
Por la mañana de este Sábado 21 de Junio…el día mas largo del año, mamá se mostraba mas repuesta. Quizá seria el solsticio de verano, aquel momento del año en que el Sol alcanza su máxima posición boreal en el hemisferio Norte después de haber pasado el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer, pero mamá se encontraba más en su persona. Después de una reunión y charla con el resto de la familia, decidí volver a casa e intentar organizar los muchos quehaceres que deje a la deriva cuando salí…reuniones en el trabajo, citas con mi comité de tesis, compromisos personales urgentes, etc.. Pensé que tenía un par de días para volver a la normalidad mientras otros miembros de la familia estarían acompañando a mamá durante el fin de semana y de cualquier manera estaría de regreso con mamá para su operación la próxima semana. Mientras manejaba de regreso por el desierto en este día mas largo de año, pensaba por un lado lo agradecido que estaba de haber visto a mamá de nuevo…pero igual era mi mortificación de no estar con ella durante los próximos días. A diferencia de mi viaje de ida…ahora si se quebraba el silencio…hablaba con Kerry mas tranquilamente y constantemente hablaba con mi hermana por teléfono para seguir informado del estado de mamá.
“Operación de madrugada”
Hoy por la mañana mientras me preparaba para regresar a Los Ángeles, mi hermana me informó que le habían hecho la operación a mamá por la madrugada y no a las 10:00 de la mañana como se había agendado…al parecer mama estaba bien y en reposo por casi el resto del día. Aparentemente saldría de regreso a casa el próximo día…pero desafortunadamente por la noche y los próximos 3 días su presión sanguínea se destabilizo y tuvo que quedarse en observación en el hospital debido a su frágil y agotado estado físico y emocional. Durante este muy difícil periodo, hable con mamá varias veces por teléfono y cada vez me aseguraba que papá estaba allí en la habitación con ella pero que no le hablaba…simplemente la observaba con paciencia. Fueron unos días muy difíciles…después del trabajo al llegar a casa me fui varias veces a caminar solo sin rumbo definido por el centro de la ciudad y por los parques centrales donde le suplique muchas veces a mi viejo que necesitaba a mamá…que ella tenia que quedarse aquí con nosotros…que había trabajado demasiado en su vida y ahora era tiempo de que se relaje un poco…nos permita cuidar de ella y estar al pendiente de sus necesidades. Extrañamente, me sentí como si mis plegarias fueran mas impactantes antes el, ante Dios, ante todos, ya que soy el bebe de la familia y todos mis hermanos/nas ya tienen sus familias y vidas definidas…pensaba que yo podía abogar mas el caso por mamá ante el todopoderoso. Todo esto fue un manifiesto de las conecciones que uno tiene con personas que están aquí y con aquellas que “ya no lo están”.
Finalmente puedo reportar que mamá fue dada de alta en el hospital y se encuentra en casa de mi hermana y su familia en Los Ángeles. Este fin de semana visitamos a mamá que de nuevo anda como si nada sucedió y que según ella, tenia toda la razón del mundo al intentar comunicarme mientras se mostraba fuerte y sonreía el primer día que la visité en el hospital, que si algo pasó, no era nada de que preocuparse. Aun en su estado de recuperación, su instinto materno, se mostraba preocupada por atendernos mientras que lo mas difícil ahora era hacerle sentar y relajarse. Gracias por leer esta entrada al blog y permitirme compartir mi experiencia del poder de la esperanza y de fe en la vida…debo confesar que tuve unos momentos en cuales, en contra de mi instinto, mi mente se preparaba para lo peor…donde la luz de la esperanza parecía desaparecer, pero jamás se apago.
