
Como balde de agua fría le cayó al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa las declaraciones hechas por el empresario más rico del mundo, Carlos Slim, en el Foro México ante la crisis, organizado por el Senado de la República.
Slim no quiso ser catastrofista, pero lo fue y no sólo con el afán de molestar al actual gobierno mexicano, sino también para velar por sus intereses debido a la confrontación que se trae con la Comisión Federal de Competencia.
Sabe el empresario que sus palabras son escuchadas no sólo en México sino a nivel mundial, y que el vaticinar que México quedará en bancarrota después de esta crisis podría generar una importante inhibición de la inversión extranjera directa a nuestro país.
La respuesta del gobierno mexicano la obtuvo Slim ayer del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien no pudo contradecir al empresario en sus argumentos. Reconoció que la economía perderá empleos, y trató de componer las cosas argumentando que las decisiones tomadas por el Gobierno federal son las que los empresarios están señalando.
Claro, este año, dijo el Secretario, se crearán 250 mil empleos temporales, pero no dijo que no se crearán el millón y medio que necesita el país anualmente, y tampoco mencionó cuántos empleos se perderán en total.Las medidas tomadas para que los empleados puedan hacer uso de su fondo para el retiro, a fin de paliar una situación de desempleo, son sólo mejoraditos ante la necesidad de sostenimiento económico de una familia.
A veces creo que en el Gobierno federal piensan que los mexicanos pueden comer dos meses con sus ahorros, y los restantes diez meses del año vivir de agua y aire. No importa que haya inversiones récord en este año en el campo o en obra pública, no todos los mexicanos son campesinos o albañiles. De hecho, se fuga mucho dinero en las obras por procesos de corrupción, por lo que seguro habrá más políticos adinerados que capacidad económica de la gente.
Parece que Barack Obama en su país está más consciente de las necesidades y acciones que se deben tomar para reactivar la economía interna que nuestras autoridades, quienes sonrientes nos dicen que ya hemos pasado crisis más fuertes, como la de 1995, y que seguimos en pie.
Lo que no dicen es que ahora hay 50 millones de pobres en el país, más de 20 millones en pobreza extrema, y que si el país sigue de pie no es por las acciones tomadas, sino porque hay un pueblo que, resignado, se ha dejado manipular.
Slim no quiso ser catastrofista, pero lo fue y no sólo con el afán de molestar al actual gobierno mexicano, sino también para velar por sus intereses debido a la confrontación que se trae con la Comisión Federal de Competencia.
Sabe el empresario que sus palabras son escuchadas no sólo en México sino a nivel mundial, y que el vaticinar que México quedará en bancarrota después de esta crisis podría generar una importante inhibición de la inversión extranjera directa a nuestro país.
La respuesta del gobierno mexicano la obtuvo Slim ayer del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien no pudo contradecir al empresario en sus argumentos. Reconoció que la economía perderá empleos, y trató de componer las cosas argumentando que las decisiones tomadas por el Gobierno federal son las que los empresarios están señalando.
Claro, este año, dijo el Secretario, se crearán 250 mil empleos temporales, pero no dijo que no se crearán el millón y medio que necesita el país anualmente, y tampoco mencionó cuántos empleos se perderán en total.Las medidas tomadas para que los empleados puedan hacer uso de su fondo para el retiro, a fin de paliar una situación de desempleo, son sólo mejoraditos ante la necesidad de sostenimiento económico de una familia.
A veces creo que en el Gobierno federal piensan que los mexicanos pueden comer dos meses con sus ahorros, y los restantes diez meses del año vivir de agua y aire. No importa que haya inversiones récord en este año en el campo o en obra pública, no todos los mexicanos son campesinos o albañiles. De hecho, se fuga mucho dinero en las obras por procesos de corrupción, por lo que seguro habrá más políticos adinerados que capacidad económica de la gente.
Parece que Barack Obama en su país está más consciente de las necesidades y acciones que se deben tomar para reactivar la economía interna que nuestras autoridades, quienes sonrientes nos dicen que ya hemos pasado crisis más fuertes, como la de 1995, y que seguimos en pie.
Lo que no dicen es que ahora hay 50 millones de pobres en el país, más de 20 millones en pobreza extrema, y que si el país sigue de pie no es por las acciones tomadas, sino porque hay un pueblo que, resignado, se ha dejado manipular.
